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sociocordobes el 11-09-2017 a las 16:24:16
Daniel Onega ya daba titulares para Cordobadeporte en la década de los setenta
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sociocordobes el 11-09-2017 a las 22:03:40

LEYENDA DEL CÓRDOBA

Daniel Onega llega a Córdoba

Uno de los mejores jugadores en su historia será homenajeado el domingo, en la previa contra el Tenerife

  Ignacio Luque
11/09/2017

  • Onega, a la derecha, junto a Carmelo Salas, hace unos minutos en la estación. - SÁNCHEZ MORENO
    Onega, a la derecha, junto a Carmelo Salas, hace unos minutos en la estación. - SÁNCHEZ MORENO

Daniel Onega ha llegado a Córdoba. Uno de los grandes mitos blanquiverdes ha llegado a mediodía de hoy a la ciudad, en donde estará una algo más de una semana en lo que significa su regreso después de más de 40 años de ausencia. Daniel Germán Onega militó como blanquiverde cuatro temporadas, desde la 1973/74 hasta la 1976/77, en las que anotó más de 20 goles y quedó en la memoria de la afición cordobesista como uno de los jugadores más determinantes en el juego. Supuso uno de los grandes fichajes del Córdoba en toda su historia y su llegada a la antigua estación de Renfe, en agosto de 1973, supuso un hito en la ciudad, con cientos de aficionados recibiendo a la entonces nueva incorporación del Córdoba.

Onega, que fue recibido en la estación por Carmelo Salas, intervendrá en diversos actos y será homenajeado por el club el próximo domingo, en la previa del encuentro del equipo de Carrión contra el Tenerife.

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sociocordobes el 11-09-2017 a las 22:16:46

Rueda de prensa de Daniel Ónega

sociocordobes
sociocordobes el 11-09-2017 a las 22:31:50
Daniel Onega, ya en su Córdoba, destacó que "algo dejó uno al margen del futbolista, que va de paso, porque lo que vale es la persona y eso emociona" | "Vine a ver a los amigos y un partido del Córdoba en El Arcángel, no a que me homenajearan"
Daniel Onega atendiendo a Cordobadeporte a su llegada a Córdoba

 

David Jurado

"Pasaron muchos años y a uno lo recuerdan"

Molina, Poyoyo, Marín, Varo, Carmelo Salas, Dominichi, Urbano, Onega, Martínez, Burguete y Rivero. Ése fue el once tipo del mejor Córdoba CF de la era de Daniel Germán Onega Sirotto (17-3-1945, Las Parejas, provincia de Santa Fe), aquel argentino que maravilló al cordobesismo en los setenta y que hoy regresó a la ciudad califal años y años después. Con el plantel del de la temporada 1974-75 fue campeón de invierno y se quedó a las puertas de la Primera División, con aquella cuarta plaza final por detrás del Sevilla. Sin duda, "la mayor espinita de mi carrera deportiva", como recordaba esta misma tarde.

Aquel fino centrocampista argentino ve a sus 72 años "muy cambiada la ciudad", que le ha dado en en pocas horas, a él y a su esposa Mónica, el calor de quien caló hondo. Se muestra sorprendido "por el cariño recibido en las pocas horas que llevo acá". "Pasaron muchos años y uno se siente orgulloso de que se acuerden de él", decía con un punto de emoción un exfutbolista que disputó 125 partidos con la blanquiverde en liga y marcó más de veinte goles.

A su llegada a Córdoba le esperaba Carmelo Salas, el que fuera su compañero en las cuatro temporadas que defendió la zamarra blanquiverde desde 1973 a 1977. Uno de los mitos de los 63 años del cordobesismo está de regreso 40 años después, en una semana en la que le esperan emociones fuertes, que tendrán su culmen el próximo domingo ante el Tenerife frente al que realizará el saque de honor y será homenajeado por el club.

El fue un histórico en el River Plate que llegó a Córdoba por cinco millones de las antiguas pesetas, como su compatriota Dominichi. Ese recuerdo y ese cariño de ahora significa que "algo dejó uno al margen del futbolista, que va de paso; lo que vale es la persona y eso emociona". "Si estoy acá hoy es porque lo pasé bien", admitió, revelando que "este viaje lo tenía preparado desde hace tiempo y por una enfermedad tuve que cancelarlo el año pasado".

"Cuando esta mañana venía en el tren con Paco Rojas pensaba que pasaron tantos años...". Exactamente 40, aunque Onega recordó que en 1982 estuvo dos días en la capital de la Mezquita debido a una gira que hicieron por Europa antes del Mundial de España. "Jugamos en Linares con el equipo que fundamos con el tío de Solari, el Renato Cesarini de Rosario", de donde recordó que salieron futbolistas como "Mascherano, Santiago Solari, Desio o Piatti, que ahora juega en el Espanyol". Aquella vez "los chicos de acá lograron que viniese un par de días".

Ahora todo será distinto, aunque aclara que "venimos a ver a los amigos, que también hicimos muchos fuera del fútbol". Estará en Córdoba hasta el próximo martes 19 de septiembre, por lo que serán un total de diez días en los que el jueves se teñirá de especial. "Habrá una cena en la que me dijeron que incluso vendrán muchachos que ya no están viviendo acá. El meta Navarro y Paco Jiménez llegarán de Madrid, Aguilera de Granada o Molina de Huelva", relató, algo que "es una gran alegría". 

Daniel Ortega en una de los once iniciales jugando con River Plate ante de fichar por el Córdoba

 

Onega se mostró cercano y humilde, hasta el punto de comentar que "vine a ver a los amigos y un partido del Córdoba" en un Nuevo Arcángel donde será su primera vez, insistiendo en que "no vine a que me homenajearan". De ahí que comentase que "no sé si hay algo preparado para el domingo, porque no me conecté aún con el club." "No tengo conocimiento con la gente que está ahora, distinto es don Rafael (Campanero) con el que mantuve contacto y al que le mandé un vídeo por su homenaje a través del amigo Barroso", expuso. Luego, en una rueda prensa posterior, tendrá lugar ese contacto con la entidad califal, que se sumó con rapidez para un detalle con todos los honores.

Daniel Onega con la elástica blanquiverde

 

sociocordobes
sociocordobes el 11-09-2017 a las 23:05:47

ESPECTACULAR EQUIPO DEL CÓRDOBA CF CAPITANEADO POR DANIEL ONEGA

Molina, Poyoyo, Marin, Salas,Varo, Urbano,Litri, Juarez, Martinez, Onega, Burguete y Rivero

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sociocordobes
sociocordobes el 12-09-2017 a las 16:33:10

“Me emociona que me recuerden”

El argentino Daniel Onega, un mito del cordobesismo, afronta unos días de homenajes en su regreso a una ciudad cuyo club titular defendió durante cuatro temporadas hace 40 años

El argentino Daniel Onega | MADERO CUBERO
El argentino Daniel Onega | MADERO CUBERO

Un señor de 72 años se sienta en la mesa principal de un salón de un céntrico hotel de Córdoba, rodeado por un enjambre de periodistas que le toman fotos y le graban declaraciones. No es fácil congregar a los medios en una tarde de lunes y con un preaviso de apenas horas. Pero la ocasión resultaba extraordinaria. Daniel Germán Onega Sirotto, ciudadano argentino, apenas lleva un puñado de horas en una ciudad cuyo equipo defendió hace más de cuarenta años durante cuatro temporadas en Segunda División. El fútbol es maravilloso por cosas así.

 

“Realmente es emocionante este recibimiento, porque son muchos años desde que dejé el club”, acertaba a decir con emoción ante un auditorio expectante. La mayoría de los que allí estaban ni siquiera habían nacido cuando Onega vistió la blanquiverde en unos años, entre 1973 y 1977, complejos en lo fútbolístico y en lo social en nuestro país. “Cuando venía en el AVE me acordaba aquel viaje en tren, en el Talgo, y en ese año 73 en el que llegué acá. Había mucha gente en la estación y una gran ilusión en todo el mundo”, recordaba Onega en una conferencia de prensa organizada por el Córdoba CF -que le rendirá un homenaje el próximo domingo en las vísperas del partido de Liga ante el Tenerife- y auspiciada por sus amigos, que nunca perdió pese a los miles de kilómetros de distancia física. “Aquí me trataron bien, mantengo contacto con amigos de aquella época y vengo con mi familia a verlos. Es un viaje para ver a gente que me quiere, pero para mí es una sorpresa y un orgullo ver que a uno le recuerdan. Es una alegría que estén ustedes acá”, dijo a los periodistas.

 

A Onega no le faltan títulos en su carrera profesional, pero los galardones emocionales que se recogen al cabo de los años acaban teniendo un valor excepcional. Al genial futbolista de Las Parejas le preguntaron desde la trinchera mediática qué le parecía que le considerasen el mejor jugador de la historia del Córdoba. “Me emociona que haya gente que pueda pensar de esa manera”, dijo, antes de relatar una anécdota que le ennoblece. “Hace unos años recibí en Argentina un recorte de periódico en el que le hacían una nota a Urbano. El Tito decía que yo era el mejor jugador que había pasado por acá. Para mí eso tiene más valor que nada, porque él me veía entrenar todos los días, jugaba conmigo y me conocía del vestuario. Que diga eso de mí un compañero, que ha viajado conmigo, es algo que me llena de alegría. Ese recorte lo tengo entre mis trofeos más importantes. Él ha jugado con grandes futbolistas y que me elija a mí es un orgullo”.

El argentino Daniel Onega | MADERO CUBERO
El argentino Daniel Onega | MADERO CUBERO

Locuaz y humilde, con ese aire dominante de quienes llevan muchas horas de vuelo en la vida, Onega confesó que nunca dejó de seguir al Córdoba desde Buenos Aires, a donde un día fue un joven Rafael Campanero a ficharle. “Con las redes sociales tenemos la suerte de poder estar en contacto y yo estoy al tanto de lo que pasa en el Córdoba y de sus resultados, pero no lo puedo ver porque en Argentina no lo televisan”, explicó el bonarense, que lamentó “el descenso de Primera” después de “tantos años de esfuerzo para conseguirlo”. “Pero esto es el fútbol”, concluyó. “En mi época tuvimos la opción, pero no lo conseguimos”, apuntó, antes de rememorar un episodio que los más veteranos del lugar cuentan aún con voz queda.

 

“Sí, lo recuerdo porque al equipo que ascendió, que fue el Sevilla, le ganamos los dos partidos. Salimos campeones de invernó como le llaman acá, pero después hubo comentarios, cosas que nunca se van a poder demostrar, pero tuve la sensación de que hubo algo raro. El Sevilla era un club más importante en ese momento y le convenía a la federación que ascendiera ese equipo y no el Córdoba. Siempre nos quedará esa duda”, expresó enigmático.

 

Su trascendencia en la historia del Córdoba es absoluta. El relato de sus actuaciones pasó de padres a hijos. Quienes jamás vieron una sola imagen de su paso por el campo son capaces de emocionarse recordando el relato de sus mayores. Quienes le vieron jugar nunca le olvidaron. ¿Qué podría haber sido de Onega -y de su hermano Ermindo, otro crack de los 70- en una época como la actual? “Hubiésemos tenido más eco, sin duda. Cuado llegué acá solamente había un diario y una radio, que la llevaba un hombre muy simpático y bueno. Estaban Leafar y Zitro en el Diario Córdoba. No había tantos medios como ahora”, resaltó antes de contar otra anécdota. “En el año 66, Miguel Muñoz, que era entrenador en el Real Madrid, viajó a Argentina para vernos a mí y a mi hermano Ermindo. Estuvo en Buenos Aires antes del Mundial de Inglaterra. Yo había hecho un récord de goles, que todavía sigue, en la Libertadores. En aquella época no había representantes. El que nos asesoraba era mi papá. El Real Madrid nos quería comprar a los dos, pero España hizo un mal papel en el Mundial y cerró el libro de pases para el extranjero. Y nos quedamos allí”, contó.

El argentino Daniel Onega, con Francisco Jiménez, Carmelo Salas y Rafael Garrido | MADERO CUBERO
El argentino Daniel Onega, con Francisco Jiménez, Carmelo Salas y Rafael Garrido | MADERO CUBERO

Después llegó Campanero. “En el 73, un conocido me llamó diciendo que venía a Buenos Aires un señor que era el presidente de un club de España que quería ficharme. En Argentina hay mucha diferencia entre la Primera y la Segunda, la B como allí la llamamos. Yo jugaba en River, que es el club más importante y popular, había jugado en la selección y lo de Segunda no me parecía bien. Pero consulté con algunos compañeros argentinos que habían estado en Europa y me lo dijeron claro: si no iba a uno de los grandes, lo mejor era fichar por un equipo de Segunda con ideas de ser campeón y ascender. Eso era mejor que irse a un equipo chico para pelear por la salvación, porque a eso no estaba yo acostumbrado. Quedé en contestarle y al día siguiente le dije que sí”.

 

Y llegó a Córdoba. Aquí se desató la locura. Nunca se vivió tal expectación en la ciudad. “El día de mi llegada fue emocionante porque no esperaba este recibimiento. Los cordobeses no me habían visto jugar, no había esa posibilidad. Ustedes ahora lo ven todo, pero antes no. Tampoco don Rafael (Campanero) me había visto jugar jamás. Fue un momento lindo al llegar a la estación y ver a esa cantidad de gente. Tengo los recortes del Diario Córdoba“, manifestó Onega, quien resaltó la figura del brasileño Vavá como entrenador. “Fue el mejor de todos los que tuve en Córdoba y con el que el equipo hizo el mejor fútbol”, expuso sobre el que fuera campeón mundial al lado de Pelé.

 

Uno de los acontecimientos que más enorgullece al argentino es el haber podido lucir el brazalete de capitán del Córdoba. “A los capitanes los eligen los compañeros y yo, siendo extranjero, tuve esa suerte de poder llevar la cinta. También lo fui en River. Es todo un honor porque no solo te valoran como futbolista, sino también por la ascendencia en el grupo, por lo personal”, dijo Onega, que en su época vivió “un cariño grande de la afición, porque me trataron muy bien en los momentos buenos y en los malos, que alguno tuve también, siempre me respetaron”. Ahora, en los próximos días, recibirá distintos homenajes en la ciudad. El club le tributará un reconocimiento en la vísperas del partido del próximo domingo en El Arcángel ante el Tenerife.

El argentino Daniel Onega | MADERO CUBERO
El argentino Daniel Onega | MADERO CUBERO

“Sí, este viaje lo programé para coincidir con el Córdoba de local”, reveló Onega, quien dijo que estuvo “esperando que se sorteara la Liga y los amigos de acá ya sabían y me mandaron inmediatamente el calendario. Cuando vi que jugaba de local con Tenerife, hice todos los trámites para el viaje y coincidir. Será muy emocionante”. Sobre la ciudad, manifestó que la ha encontrado “más moderna, más linda, muy cambiada para bien, como toda España”.

 

Para cerrar la conferencia de prensa, Onega dejó una última lección. “Yo nunca dije que era un fenómeno ni nada de eso. Era futbolista. No era demasiado habilidoso, pero sí inteligente y con buena pegada. No sé a quién me podría parecer hoy y la verdad es que de mí no me gusta hablar mucho”, indicó, al tiempo que valoró su profesión porque “es muy difícil ser futbolista”. Lo era antes y lo es ahora, aunque “ha cambiado porque se presiona mucho, los espacios son menores y hay que decidir pronto porque no hay tiempo”. De cualquier modo, “el que es bueno lo sería hace cien años y lo será dentro de cincuenta, porque todos tenemos una cabeza, dos brazos y dos piernas; lo físico se puede conseguir, pero la técnica es más difícil”.

 

Esto dijo Onega antes de levantarse y repartir abrazos a personas que se acercaban a él como quien ve a alguien de su familia. Onega es uno de los nuestros. Carmelo Salas y Garrido, que fueron sus compañeros en el Córdoba, disfrutaban ante la escena con el corazón reventando de recuerdos.

El argentino Daniel Onega | MADERO CUBERO
El argentino Daniel Onega | MADERO CUBERO

sociocordobes
sociocordobes el 12-09-2017 a las 16:56:11

“No ascender a Primera con el Córdoba fue la gran espina de mi carrera”

Daniel Onega sosteniendo la camiseta del Córdoba durante la entrevista concedida a Cordobadeporte
sociocordobes
sociocordobes el 18-09-2017 a las 00:28:17

Que cuarenta años no es nada: Daniel Onega, la leyenda sigue

El mítico futbolista argentino realiza el saque de honor del duelo con el Tenerife y recibe el homenaje del Córdoba y su afición | El exblanquiverde regresa a la ciudad tras cuatro décadas

 

Homenaje a Daniel Onega en El Arcángel | MADERO CUBERO
Homenaje a Daniel Onega en El Arcángel | MADERO CUBERO

Que cuarenta años no es nada. Eso decían dos años atrás. Incluso alguno antes. Era el tiempo en el que España miraba atrás para recordar el paso de una dictadura a la democracia. Eran los días en que el país recordaba el período de la Transición. Que cuarenta años no es nada. Y es exactamente el doble que aquello que cantaba Carlos Gardel. “Volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien”, eran los versos de ese tango eterno. Sonido argentino de otra época remota. Como lo es a la vista del presente el fútbol de hace cuatro décadas. De repente, el nuevo es, apenas por unos instantes, el viejo. Aquel vetusto estadio donde los sueños fueran realidad y la realidad un sueño inabarcable. Aquel ya extinto escenario en el que los gigantes empequeñecían y el pequeño se convertía en gigante. Sólo durante unos segundos, El Arcángel es sólo eso: el templo del cordobesismo. Sin tiempo, ni forma. El mismo, unos metros más acá o más allá, entre cuyas gradas un sentimiento perduró. Ése en el que, de alguna forma, siempre está presente la magia del argentino que no volvió.

 

Que cuarenta años no es nada. Eso creía cualquier aficionado cuando veía cambiar los años, incluso los decenios, sin pisar los campos de Primera. Era un vago recuerdo para los veteranos y un anhelo para los más jóvenes. Pero los primeros siguieron, y los segundos les secundaron. Jamás ninguno desistió. Que cuarenta años no es nada. Y alguno más hubo de transcurrir para que el Córdoba regresara a la elite. Un estallido removió los cimientos de la ciudad. “Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada”, continuaba la canción de Gardel. Entonces como ahora, así como los días en que el hechizo abrió la puerta a la penuria de la Segunda B, siempre sonó fuerte, y con insistencia, un nombre. Era el suyo. El de aquel argentino que en el viejo se hizo, a golpe de fútbol de andar por casa -que es el verdadero-, un hueco en el nuevo. Las décadas se sucedieron, pero la memoria jamás enmudeció. Los mayores impidieron que así fuera. Se llamaba Daniel y venía del otro lado del charco.

 

Que cuarenta años no es nada. Eso pensaría el prestidigitador desde su hogar. Quizá lo murmurarían en secreto Rafael Campanero y Rafael Barroso -el primero de la saga blanquiverde que creció dos generaciones más y que seguro continuará-. El segundo le abrazó desde otro lugar, seguramente mejor que este terreno mundo cada vez más oscuro. Que cuarenta años no es nada. Mucho menos para agotar la llama del hombre que abandonó la cúspide del fútbol de su país para enrolarse en un Segunda. Pero no uno cualquiera. Uno que debiera haber logrado el premio del ascenso. Una historia negra cubrió, cubre y cubrirá esa temporada 1974-75. “Que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra”, eran los versos que acariciaba con su voz Gardel. Aquel hombre que era el mismísimo fútbol había de retornar. Aunque fuera mucho tiempo después. Y nadie dejó de, como dice la canción, repetir su nombre. Menos aún su apellido: Onega.

 

Que cuarenta años no es nada. Es lo que negaría quien viera sobre el césped a ese futbolista que lo fue crecido en Las Parejas. Juego de barrio, del que siempre gustó. De ése que siempre significó genialidad. “Es el mejor futbolista que vi pasar por aquí”, repiten aún hasta la saciedad aquellos afortunados que observaron su embrujo con la blanquiverde. Esos que hicieron contemplarlo, con la imaginación, a quienes nacieron en décadas posteriores. Todos saben cómo se llama y todos le recuerdan aún cuando ni le conocieron. Es Daniel Onega, aquel jugador que durante cuatro temporadas dio alas al Córdoba y a El Arcángel. Aquel jugador que rápidamente pasó de ser uno más a ser la leyenda. La más grande quizá, junto con Juanín, de un club que por unos días recuperó parte su historia. Sacó las hojas con ese capítulo del baúl y las desempolvó tras un período de reprochable amnesia voluntaria.

 

Que cuarenta años no es nada. Es la idea que barajaría el hombre, el futbolista, el mago, el mito. Daniel Onega regresó a la ciudad unos días atrás. Lo hizo después de cuatro décadas. Nunca había vuelto tras abandonar el equipo en el que su recuerdo permanece imborrable. Y ante el Tenerife era, había de serlo y no existía otra opción, protagonista primero. El Córdoba le rindió su más merecido homenaje a quien con un tango y otro en sus botas regaló tardes memorables a los veteranos. También a los jóvenes, gracias a las batallitas de sus mayores. Apenas su nombre sonó, una ovación hizo vibrar El Arcángel. En el nuevo como en el viejo. Que cuarenta años no es nada. Le aguardaban en la banda. Él, con la sencillez del genio, golpeó de nuevo el balón. A sus setenta y dos primaveras. Con el pelo canoso, con chaqueta, con una sonrisa posiblemente jamás imaginada por él. “Vivir con el alma aferrada, a un dulce recuerdo, que lloro otra vez”, terminaba el estribillo de Volver. El llanto desapareció al latido de miles corazones que fueron uno. La leyenda sigue. Y tiene mucho, todo, de cierto.

sociocordobes
sociocordobes el 18-09-2017 a las 00:31:32

Daniel Onega, la leyenda sigue



sociocordobes
sociocordobes el 18-09-2017 a las 00:48:35

El Córdoba CF ha rendido tributo a una leyenda que engrandeció la historia de la entidad.

D.DANIEL ONEGA

Daniel Onega saluda a la afición blanquiverde en El Arcángel

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